Unos días atrás había leído sobre Luzón un pueblo de Guadalajara que celebra un peculiar carnaval, «Los diablos de Luzón».
Normalmente cuando leo algún post sobre una actividad cerca de Madrid o al menos en España la anoto en el Calendario y si puedo organizo la escapada en función de eso, realmente últimamente me ha sido muy útil para las escapadas de finde o los planes de viajes.
Con la idea central pasarlo bien, salí camino a Luzón, hora y media desde Madrid y ya había llegado a este pequeño pueblo de menos de 80 habitantes en la actualidad. Al llegar sólo por ver la multitud ya sabía donde aparcar. Al rato le pregunté a las Mascaritas de donde salían los diablos y allá fui.
Antiguamente era secreto el sitio de donde salían ya disfrazados. En la actualidad entre la multitud y los lentes de los fotógrafos van cotilleando hasta encontrar el sitio, para ver como unos a otros se ayudan a sujetar los cuernos en la cabeza y dejar sus rostros y brazos bien cubiertos de hollín con aceite para dar ese aspecto oscuro y en la boca una dentadura postiza de patata cruda moldeada a mano, dando esa sensación final de diablo.
Cerca de las 6 de la tarde, salen de su refugio y comienzan a deambular tiñendo a la multitud a su paso hasta llegar juntos tanto diablos, mascaritas y público a la Plaza Mayor donde van asustando al personal y tiznando con su negro ungüento a todo el que se encuentra sin máscaras. Diría que es un espectáculo único en España.

Historia
Sus orígenes se remontan al siglo XIV. La festividad dejó de celebrarse a raíz de las migraciones de las poblaciones del pueblo a las ciudades y en la época de franco debido a la censura de este tipo de celebraciones catalogadas como paganas.
Gracias a la memoria de los vecinos de la localidad y a la Asociación Amigos de Luzón, logró recuperarse esta tradición que, aunque antiguamente se celebraba el domingo, lunes, martes y primer domingo de cuaresma, en la actualidad tiene lugar el sábado de Carnaval.
Según la historia antiguamente sólo se disfrazaban hombres y las mujeres eran las mascaritas, que lo hacían de colores y con la cara cubierta con un tul blanco abierto por pequeños agujeros en los ojos y la boca, eran las únicas a las que respetan los diablos.

En la actualidad también las mujeres se disfrazan de diablo incluso niñas.

Ten presente que recorren el pueblo mientras asustan y persiguen a todos los asistentes para mancharles con su hollín (aceite y ceniza). No vayas de blanco es mi consejo. Pero disfruta que te manchen forma parte de la experiencia.
Por la noche, en la Plaza, se enciende una gran hoguera donde tiene lugar el baile y el reparto de viandas.

Para comer, diría que el sitio es el Bar Luzón, más conocido como “el bar de Fran”, es el centro de reunión del pueblo y el local perfecto para reponer fuerzas, un café o una cerveza.
(Actualizado 26 de febrero 2025)
Si no lo conoces no pierdas la oportunidad, este próximo fin de semana, el sábado de Carnaval (primero de marzo) luego de las 4 de la tarde, los Diablos de Luzón saltarán por las calles y plazas portando enormes cuernos sobre la cabeza y grandes cencerros atados a su cintura que no cesan de sonar. Vestidos completamente de negro, se pintan la cara y los brazos del mismo color.
No te lo pierdas, es una experiencia que bien vale la pena y es una escapada de sábado perfecta.
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