En el año 2004, aún no había montado en avión. Recalco que soy cubana, no era tan fácil hacerlo. Volar era algo que me apetecía hacer y un ✅ pendiente.  Salir de Cuba en ese momento era algo impensable. Comencé a barajar los destinos dentro del país que pudiera usar ese medio de transporte. A primera podríamos pensar en La Isla de la Juventud, Santiago de Cuba o los Cayos, este último era algo exótico por esa época. 

En ese momento de imaginada huida, estaba recibiendo clases de inglés. En un ejercicio de redacción, conté esa historia soñada. Para mí sorpresa, la profesora era de la Isla de la Juventud y me dijo que su hermana tenía una casa para alquilar en moneda nacional, por aquel entonces nada común. 

Si la vida te da limones haz limonada. Llegué a casa y comenté que iba a sacar un pasaje para la Isla de la Juventud. Mi madre decía que estaba loca, gritaba que a dónde iba a ir sin conocer a nadie. Hoy, me sigue tomando en broma cada vez que le comento el siguiente viaje.


Saque el pasaje. Lo único que llevaba planificado era que la familia de mi maestra me esperaría en la isla. Así es como una habanera hizo su primer viaje turístico sola, explorando y disfrutando de todos los sitios.

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Isla de la Juventud

Visité la Playa de la Bibijagua, diferente por su fina arena de color negro, formada por la acción erosiva de las olas y la lluvia sobre las rocas de mármol negro de la sierra de Bibijagua. Estuve en el presidio Modelo, cárcel construida en los años 20, según los cánones americanos, donde fueron encarcelados,  entre otros, Fidel Castro. 

Disfrutar de las fiestas del pueblo el fin de semana fue increíble, mezclada con la gente vistiendo su mejor ropa, algo que me sigue pareciendo interesante en los pueblos.

Recuerdo haber comido por solo 5cuc, en aquella fecha 125 pesos cubanos, una mariscada frente al mar. Resulta que era millonaria y no lo sabía jajajaj

Regrese a casa, pero nunca más ha salido de mí el deseo de conocer, explorar descubrir. Ese día, la gaviota comenzó a volar!


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